
El cuento nace de algún sedimento que a su vez nace en la memoria, quizá de un instante, una mirada o una imagen; al final el cuento pareciera que algo despierta en la memoria”, asegura el escritor brasileño Eric Nepomuceno (Rio de Janeiro, 1948), uno de los mejores cuentistas en lengua portuguesa, también conocido por sus traducciones al portugués de autores como Juan Rulfo, Julio Cortázar, Eduardo Galeano y Jorge Luis Borges, quien publica Las tres estaciones, su más reciente antología de cuentos que ya circula en México.
Autor de compilaciones como Cosas del mundo, Hemingway en España y Bangladesh tal vez, Nepomuceno celebra sus 70 años con una selección de relatos donde privilegia una atmósfera cargada de tensión y una trama que se apoya en el tiempo y los secretos, la importancia del juramento, la desnudez y el deseo adolescente, ficciones que crecen como flores y no necesitan ser perfumadas, como alguna vez dijo Eduardo Galeano.
Vía telefónica desde Rio de Janeiro, Nepomuceno adelanta que vendrá a México en octubre próximo, habla sobre su búsqueda literaria y afirma que su mayor deseo es que el lector se convierta en su cómplice, un confidente que complete la historia ante el rostro inocente del autor.
“Muchas veces corto el final del cuento para dejar que el lector intente averiguar qué pasó. Porque yo soy de los que defienden que, en literatura, cuanto menos hables más dices. Aunque si uno logra crear una atmósfera de tensión que atrape al lector, entonces ahí se convierte en tu cómplice y pasa a vivir la historia desde adentro. Ojalá haya logrado eso en estos relatos”.
