
La mayoría de los cuentos que escribe Álvaro Uribe (Ciudad de México, 1953) nacen en sus sueños, en un escenario donde el autor cambia el curso y el sentido de historias conocidas como la manzana que muerde Adán y Eva, el libro del destino que lee el apóstol Juan o la enseñanza de la religión a los indígenas mexicanos durante la Conquista española.
“He escrito historias de todo tipo, algunas de ellas basadas en cosas que he leído, es decir, en la tradición literaria, como por ejemplo el cuento “Historia de historias” que se basa en el primer cuentista de la lengua española: el Conde de Lucanor”, señala Uribe a propósito de su reciente libro Historia de historias, editado por Malpaso y en donde se reúnen por primera vez todos los cuentos hechos por el autor mexicano.
También, añade, ha escrito historias vivenciales como es el cuento “Güiraldes, Borges y yo”, en donde narra el encuentro que tuvo con Jorge Luis Borges en París en 1978. En la historia, Uribe cuenta cómo llegó Borges a la inauguración de una exposición, cómo después de ofrecer una conferencia el autor del El Aleph fue llevado a una sala de invitados y puesto como una pieza de museo, ya que frente a él colocaron una silla para que los asistentes lo saludaran.
Después, cuando fue el turno de Uribe de saludar al autor argentino, éste pensó en elogiar su trabajo, en hacerlo enojar con comentarios políticos o en abrazarlo. “Eso no ocurrió exactamente así, pero sí estuve cerca de Borges, sí lo vi y me pasaron ciertos efectos respecto a Borges”.
Las historias que nacen de sus sueños, explica el Premio Xavier Villarrutia, son una mayoría y no son la excepción sus recientes tres cuentos: “El bolo traslaticio”, “Visión del tercero” y “El artista y el fraile”.
