
Cuando le ofrecieron ser parte de La casa de las flores, Aislinn Derbez no planeaba embarazarse de la pequeña Kailani, pero sucedió y por ello trabajó durante buena parte de su gestación. Y aunque al inicio pensó que no sucedería nada extraordinario al actuar en ese estado, después comprendió que no sería nada fácil.
“Me sentía fatal, muy mal. Me estaba muriendo. Fue muy fuerte, porque yo pensaba: ‘pues si te embarazas, ¡trabajas!’, pues cuando no hay panza no hay problema, y no. Los primeros tres o cuatro meses fueron una cosa terrible, me sentí enferma o cruda todo el día.
“Al principio lo sospechaba, pero como no puedes decir nada hasta los tres meses, callé para no hacer un escándalo y asegurar al bebé (...) sin embargo, me sentía pésimo y los saqué de onda a todos en la producción”, contó ante diversos medios internacionales.
La actriz asegura que sentía presión por su estado, ya que estaba desganada y enferma todo el tiempo, por lo que temió por la impresión que pudiera darle al director Manolo Caro.
“Me daba mucha pena con Manolo, porque sentía que él podía pensar que me daba mucha flojera su serie, ya que ni él sabía del bebé. Fue el primero que sospechó cuando le pedí un traguito de refresco, y yo le decía que me gustaba la serie, que sólo me sentía mal”, narró entre risas.
Si bien es una mujer apasionada por su trabajo, señaló que no está segura de volver a trabajar estando embarazada, ya que su primera experiencia fue caótica.
“No sé si volvería a hacerlo. Dicen que cada embarazo es distinto, pero a mí me tocó que me revolcaran horrible. Lo padecí muchísimo, pero ellas (Verónica Castro y Cecilia Suárez) me ayudaban mucho, y en el set, con sus apapachos y consejos, salí adelante, aunque al inicio me buleaban (sic), porque decían que no quería trabajar”, indicó.
