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El expresidente de Uruguay y actual senador, José Mujica, dijo ayer que espera que el atentado que sufrió el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el pasado sábado en Caracas “no desate una caza de brujas”, como ha alertado ya la oposición venezolana.
“Espero que no desate una caza de brujas y que no prospere ese tipo de cosas que en el fondo no resuelven nada los problemas que tenemos, los agrava”, subrayó.
El exguerrillero contra la dictadura militar y referente moral de la izquierda latinoamericana —luego de la caída en desgracia de Lula da Silva, tras ser encarcelado por corrupción— confirma así su alejamiento de los gobiernos de Venezuela y de Nicaragua, que se declaran nacidos de la izquierda revolucionaria y que se aferran al poder mediante la represión.
El pasado 18 de julio, en plena ola represora ordenada por el presidente nicaragüense Daniel Ortega, Mujica lamentó que “quienes ayer fueron revolucionarios perdieron el sentido de la vida”.
“Hay momentos que hay que decir me voy”, aseveró Mujica dirigiéndose al exguerrillero sandinista, acusado por su pueblo de ser igual que el derrocado dictador Somoza.
A falta de una reacción a su declaración de ayer, el número dos del régimen chavista, Diosdado Cabello, salió en defensa de su aliado nicaragüense, burlándose del anciano expresidente uruguayo, señalando que “los egos enferman”.
Colombia, culpable. Mientras tanto, el régimen de Maduro sigue insistiendo en que el presidente Juan Manuel Santos, que hoy traspasa el poder al conservador Iván Duque, está detrás del atentado, basándose en unos comentarios que realizó días antes, cuando dijo que creía que Maduro tenía los días contados en el poder.
