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Con más del 80 por ciento de los votos, el gobernante Partido Popular de Camboya (PPC) arrasó en las elecciones generales que se celebraron ayer en el país, cuya legitimidad ha sido puesta en entredicho tras la ilegalización del principal partido de la oposición.
Así, el dictador camboyano, Hun Sen, que lleva en el cargo de primer ministro desde 1985, cuando el país era una dictadura socialista, podrá retener el poder cinco años más.
El resultado es muy distinto al de 2013, cuando Hun Sen logró poco más de la mayoría de los escaños ante el ascenso del opositor Partido del Rescate Nacional de Camboya (CNRP), lo que derivó en protestas masivas por meses.
El pasado noviembre, el régimen ilegalizó el CNRP, encarceló a su líder y forzó el exilio de 118 de sus políticos.
El portal del diario ‘Cambodia Daily’ denunció que en las horas previas a los comicios, el régimen bloqueó el acceso a 17 portales de medios independientes, entre ellos Voice of America y Radio Free Asia.
