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El barrio indígena de Monimbó, en Masaya, es escenario hoy de un nuevo ataque por parte de policías y paramilitares, que ha sido descrito como una “operación limpieza” por los pobladores, quienes ante el exhorto de la Iglesia católica permanecen dentro de sus casas.
La agresión comenzó al amanecer de este martes, día en que irónicamente el país celebra el Día de la Alegría, después que los residentes pasaron la noche en vigilia debido al asedio que Monimbó ha sufrido en los últimos días, y de que 13 países latinoamericanos exigieron el cese inmediato de la violencia.
De acuerdo con testimonios de pobladores, “escuadrones de la muerte”, que visten playeras color azul, ingresaron a la ciudad de Masaya desde diferentes puntos y se dirigieron principalmente hacia Monimbó, al tiempo que las campanas de las iglesias sonaban alertando a la población.
Los accesos a Masaya, unos 30 kilómetros al este de la capital, fueron bloqueados con patrullas de la policía, sin que nadie pueda entrar o salir de la ciudad, mientras que los paramilitares recorren las calles a bordo de camionetas, conduciendo ataques contra los tranques con la intención de desmontarlos.
En varios puntos de la ciudad se escuchan ráfagas, en especial donde se ubican barricadas, en las cuales jóvenes se encuentran atrincherados, pero están resistiendo el desmedido ataque e intentan defenderse con piedras, bombas artesanales o con lo que tienen a la mano.
Se reporta que los paramilitares lograron desmontar con palas mecánicas el tranque en el sector del barrio Camilo Ortega, y aún luchan por eliminar las barricadas de Mebasa, cercana a la rotonda La Flores, y de la calle principal de Monimbó.
