
El expresidente ecuatoriano Rafael ¬Correa aseguró ayer que “regresar a Ecuador sería un suicidio”, en respuesta al requerimiento que le hace la justicia de su país sobre su presunta implicación en un caso de secuestro en Colombia.
El requerimiento era para el lunes, pero ¬Correa, que reside en Bélgica, no acudió. Ante su ausencia, la justicia ecuatoriana dictó una orden de prisión preventiva, y planea emitir una orden internacional de captura y extradición a través de Interpol.
Correa, que el martes ya aseguró que todo el caso en su contra es un “complot” sin pruebas, reiteró ayer su inocencia. En una entrevista a la agencia AFP, el exmandatario afirmó que lo vinculan al caso “sin tener ninguna prueba, con base en un policía que pasó siete horas el día anterior con el fiscal aprendiéndose la lección, que el Presidente lo había llamado para pedirle que secuestrara” al entonces diputado opositor Fernando Balda.
Además, Correa anticipó que la orden de captura de Interpol, cuando esté cursada, “no va a tener ningún éxito”, porque cree que la agencia internacional “se toma su tiempo, y de ser político desecha” el caso, “y más político que esto no hay”.
Sin embargo, en caso de que prosperase la orden, Correa consideró que “un país tan garantista” como Bélgica “jamás” autorizaría su extradición, y agregó que volver a Ecuador “sería casi un suicidio en las condiciones actuales”.
