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Rafael Nadal encontró en su apertura en Wimbledon contra Dudi Sela, la mejor puesta en escena posible.
El veterano israelí supuso el más cómodo rival para el número uno del mundo, que por segundo año consecutivo aterrizó en La Catedral sobre pasto sin disputar ningún torneo oficial previo, apenas dos ensayos en la exhibición de Hurlingham.
Así, el manacorí disfrutó un plácido estreno por 6-3, 6-3 y 6-2 (en 1h 50m), un triunfo que le conduce a un encuentro con Mikhail Kukushkin (6-4, 3-6, 6-2 y 6-3 a Vasek Pospisil) en la segunda ronda del torneo.
“Serví bien, me fui con frecuencia a la red… Puedo mejorar en el resto, pero en líneas generales ha sido un buen arranque”, expresó el de Manacor. “No he jugado partidos oficiales antes de venir, pero he hecho una buena preparación en Mallorca. Para mí la prioridad siempre es estar sano”, razonó.
Nadal ofreció una actuación categórica, sin rastro alguno de los nervios que todavía le acompañan cuando arranca en un gran evento. Cedió sólo una vez el servicio y dominó de principio a fin, marcando bien las distancias y disfrutando de un rival que le concedió el margen necesario para desarrollar todos los mecanismos que exige el césped: servicio, red, volea, maniobras rápidas y golpes definitivos.
