
Un tribunal argentino condenó ayer a prisión perpetua a la joven de 19 años, Nahir Galarza, quien en diciembre del 2017 mató a su novio, Fernando Pastorizzo, de 20, convirtiéndose en la mujer más joven en la historia penal argentina en recibir la máxima condena.
El juzgado de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, en el este del país, consideró por unanimidad a Galarza “autora responsable del homicidio calificado por ser una persona con la que mantenía una relación de pareja” desde hacía cuatro años, pese a que ella argumentó que su vínculo era “ocasional”.
Además, prorrogó la prisión preventiva de la joven hasta que la sentencia quede firme.
ARGUMENTOS. En la lectura de la sentencia, el tribunal consideró acreditado que el 29 de diciembre del año pasado, la acusada utilizó una pistola reglamentaria para dañar la vida de Pastorizzo.
Según la investigación, Galarza usó una pistola para disparar “a quemarropa” y por la espalda al joven mientras estaban montados en una motocicleta. Y cuando Pastorizzo ya estaba herido de muerte en el suelo, ella le volvió a disparar.
“Ambos disparos en modo alguno fueron accidentales o involuntarios”, sino “intencionados”, por lo que, para el tribunal, queda “destruida” la hipótesis de la defensa, que sostuvo que los disparos se produjeron accidentalmente.
VÍCTIMA. Asimismo, la sentencia considera que no se pudo acreditar que Galarza fuera víctima de violencia de género, como alegó su defensa, por lo que “no se advierte elemento alguno que pretenda inferir que la pena no guarde proporcionalidad”, señaló el tribunal.
La joven lleva en prisión preventiva desde comienzos de enero, después de que confesara haber matado a Pastorizzo con el arma de su padre.
