
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) planea invertir 4 mil 510 millones de pesos el próximo año para renovar la mitad de sus vehículos tácticos terrestres Humvee, con el objetivo de que militares no sean superados por la delincuencia y cumplir con éxito operaciones de seguridad interior.
De acuerdo con el Programa y Proyecto de Inversión (PPI) 2019, en poder de MILENIO, ese gasto es necesario independientemente de quien sea Presidente de la República, pues la dependencia alertó que en la última década el crimen organizado ha incrementado sus capacidades y se requiere de un parque vehicular 100 por ciento operativo para contrarrestarla.
En la solicitud de presupuesto que envió a la Secretaría de Hacienda, indicó que 51.94 por ciento de los automotores tácticos con que cuenta el Ejército no proporcionan el mismo rendimiento, lo que disminuye la eficiencia de la institución en los operativos contra la delincuencia y otras misiones.
El monto que la Defensa Nacional pretende que sea autorizado el próximo año, equivale a 60 por ciento del costo total del nuevo avión presidencial.
La compra en la actual administración de esta aeronave por 7 mil 560 millones de pesos ha sido criticada particularmente por Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia.
La cantidad solicitada a través del PPI supera, además, los 3 mil 279 millones de pesos del presupuesto actual del Programa de la Sedena de Apoyo a la Seguridad Pública.
La Dirección General de Transportes Militares intenta adquirir mil 138 vehículos Humvee en su versión denominada V.E.R.E., así como 80 con blindaje y 141 V.T.S.
El gasto directo de adquisición de las unidades se estimó a precios de 2018 en 3 mil 837 millones 796 mil 860 pesos.
A esto se deben sumar 672 millones 275 mil 522 pesos en costos estimados de mantenimiento, con lo que el total del PPI sería de 4 mil 510 millones 72 mil 383 pesos.
La Sedena explicó que el objetivo es adquirir Humvee multipropósito para renovar los automotores de estas características que han cumplido con su tiempo de vida útil, considerando las necesidades, antigüedad, estado de funcionamiento y actividades que se desempeñan en el Ejército y Fuerza Aérea, así como completar cantidades en algunos organismos que demandan estos tipos de vehículos.
