
Más de 40 mil mexicanos han arribado a Rusia para apoyar a la Selección Nacional, pero en cada uno de estos aficionados hay un pasado, una historia, un motivo. A veces ocurren milagros, como el que vivieron los hermanos Alejandra y Salvador Salazar, oriundos de Texcoco, Estado de México, quienes cumplieron el deseo de su padre al llegar a Moscú, quien hace poco se discutía entre la vida y la muerte por complicaciones de una diabetes.
Ambos le prometieron a su papá viajar a Rusia en su nombre. Cumplieron después de siete escalas, más de tres días de recorrido para amortizar los gastos, y sin boletos para ningún juego.
"Hace cuatro años, cuando nos eliminó Holanda, dije que tenía que ir a un Mundial, de ver la manera de ir a Rusia para vivir la experiencia, sin embargo, en casa, mi papá tuvo complicaciones por su diabetes. En la Semana Santa él estaba muy mal, hasta nos despedimos, y pedí a Dios que nos los dejara más tiempo; afortunadamente se salvó. No sé si vuelva a caminar, pero está estable”, compartió Alejandra.
"Después de esto él nos dijo: ‘Váyanse a Rusia, apoyen a México, vívanlo, disfrútenlo y al regreso los espero’. Como mucha gente, hicimos el esfuerzo de comprar boletos en la página de FIFA, pero no encontramos nada. Llegamos sólo con nuestras maletas, sin entradas, con poco dinero y, sin embargo, pasó un milagro increíble”, agregó.
Caminando por la Plaza Roja, se les acercó una joven que les preguntó cómo habían llegado hasta Rusia, le contaron toda su travesía y la promesa a su papá; tras escucharlos, les pidió sus datos y les dijo que participarían por unos boletos. Días después, les confirmó que habían sido los ganadores.
"Llego el día, llegamos al estadio y de pronto nos dieron nuestras entradas, pero lo fantástico fue que nos las dio Zlatan Ibrahimovic, algo espectacular, porque nos taparon los ojos y nos llevaron a su autobús. Nos abrazó y sabía nuestra historia, porque nos dijo: ‘Ustedes son los hermanos de México?’”.
Ambos fueron testigos del épico triunfo de la Selección Mexicana contra Alemania y lo vivieron con la compañía de Zlatan, quien apoyó en todo momento al Tri.
"Él se portó increíble, es muy alegre y siempre estuvo con la mejor cara ante nosotros. Gritó el gol de México y le preguntamos que si no tenía miedo de que el Tri jugara contra su país, a lo que respondió que sería un juego muy difícil. Los deseos se cumplen”.
