![]() |
|

El Parlamento de Hungría aprobó ayer una ley que castiga con hasta un año de cárcel a quienes ayuden a migrantes en situación irregular, incluso si se trata de refugiados y solicitantes de asilo.
Ésta fue la primera normativa aprobada en el tercer mandato consecutivo del primer ministro, el ultranacionalista Viktor Orbán, después de su amplia victoria electoral del pasado 8 de abril.
La única excepción que presenta la ley, que se aprobó por abrumadora mayoría, es que no habrá condena si la ayuda se presta a personas en caso de que se considere que su vida corre peligro.
La legislación “se dirige a parar y castigar a todos aquellos que organizan la inmigración ilegal y que quieren llenar Europa con inmigrantes”, según expuso recientemente el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó.
La normativa supone un paso más en la línea extremista de Orbán contra la migración, a la que ha relacionado con el aumento de la criminalidad y del terrorismo.
El primer ministro húngaro se jactó recientemente de que sus políticas cuentan con cada vez más apoyos en Europa y citó a Italia y Austria como gobiernos que han adoptado sus posiciones. Así, Orbán elogió al secretario del Interior italiano, el ultraderechista Matteo Salvini, por su decisión de vetar la entrada al país a los 629 migrantes que rescató el barco Aquarius en el Mediterráneo.
