
A partir de hoy, una estructura circular de 12 metros de diámetro que fue construida en Tlatelolco durante los años 1376 y 1417 y que fungió como el Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl —dios del viento—, podrá verse a través de una ventana arqueológica sobre la calle Ricardo Flores Magón casi esquina General Regules y Lerdo, en la colonia Guerrero de la delegación Cuauhtémoc, Ciudad de México.
Este templo prehispánico que fue parte de la antigua ciudad mexica Tlatelolco y que no está dentro de la zona arqueológica —pues se localiza a 400 metros atravesando el cruce de Eje Central y la avenida Ricardo Flores Magón—, será el subterráneo de Plaza Tlatelolco, un centro comercial que este año terminó de construir el Bufet de Desarrollo Inmobiliario (BDI).
“Lo que la gente verá a través de esta ventana de 361 metros cuadrados es un templo dedicado al dios Ehécatl-Quetzalcóatl y por lo menos en Tlatelolco se han encontrado tres templos de éstos, dos de ellos al interior de la zona arqueológica y éste sería el tercero. Es un templo que nos remonta a la época de los mitos de cuando se creó el Quinto Sol, ya que Ehécatl y Xipe adivinaron la orientación por dónde subiría el Sol”, señaló el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, Premio Crónica.
Al respecto, el investigador Salvador Guilliem Arroyo agregó que mientras el Templo Ehécatl-Quetzalcóatl estuvo en funciones, su orientación fue hacia la salida del Sol. “Recordemos que la deidad estuvo presente en el nacimiento de Nanahuatzin en Teotihuacán, junto con otros dioses como Xipe Tótec y Chimalma”.
Sobre por qué la estructura circular se encuentra fuera de la zona arqueológica de Tlatelolco, el también arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) explicó que cuando los mexicas se liberaron de Azcapotzalco hacia 1428, éstos expandieron su recinto ceremonial en más de 80 metros por lado, es decir, desplazaron sus edificios hacia las periferias.
“Justamente cuando se dio este crecimiento, fue que este templo circular dejó de funcionar como centro de barrio para ser parte del gran recinto ceremonial de Tlatelolco. Después, fue arrasado por los mismos mexicas-tlatlelolcas, quienes construyeron el límite del centro ceremonial encima de él”, precisó Guilliem Arroyo.
En 2014 los arqueólogos del INAH aprovecharon la demolición del supermercado El Sardinero y la posterior construcción del centro comercial para hacer excavaciones en el sitio, en donde no sólo encontraron el Templo Ehécatl-Quetzalcóatl, también hallaron restos óseos de 32 individuos, una ofrenda con el cráneo de un niño abierto en cuatro partes y construcciones más tempranas a la fundación de Tlatelolco.
