
La suave patria, de Ramón López Velarde (1888-1921), desembarcó en tierras inglesas bajo el título de ??The Soft Land, la más reciente traducción del poema que preserva la esencia del alma mexicana, para celebrar el 130 nacimiento del poeta jerezano que se cumple el próximo viernes.
La edición bilingüe (inglés-español), publicada por el sello Shearsman Books, fue traducida por la autora mexico-estadounidense Jennifer Clement, quien tardó una década para lograr una versión que sortea las acrobacias de la rima en español. También está ilustrada por el Nuevo biombo de la Conquista, de Gustavo Monroy, y acompañada por un ensayo de Luis Miguel Aguilar.
En dicho texto, Aguilar —ganador del premio del Festival Internacional de Poesía Ramón López Velarde 2014— escribió que este poema “repleto de mujeres” se escucha como un rezo o un conjuro, que mantiene la versión de Clement, cuya eficacia en inglés no habría disgustado a Jorge Luis Borges.
Y recuperó lo que Villaurrutia pensaba sobre el poeta zacatecano: “En la poesía mexicana, la obra de López Velarde es, hasta hoy, la más intensa, la más atrevida tentativa de revelar el alma oculta de un hombre; de poner a flote las más sumergidas e inasibles angustias; de expresar los más vivos tormentos y las recónditas zozobras del espíritu ante los llamados del erotismo, de la religiosidad y de la muerte”.
FASCINACIÓN Y ACROBACIA
La primera traducción de La suave patria fue hecha en 1995, por Margaret Sayers Peden, y circuló de manera moderada. Así que The Soft Land será la segunda oportunidad para este poema y un nuevo acercamiento al también autor de Zozobra y La sangre devota.
“Lo que más me sorprende de esta poesía es el atrevimiento de sus metáforas, la acrobacia y la carga simbólica y profunda de sus palabras. Para mí, López Velarde es genial y sorpresivo. Me enamoré de su poesía cuando leí su poema Tus dientes”, dijo Clement a Excélsior.
“También estoy fascinada con su mito personal y la existencia de Josefa de los Ríos, a quien el autor llamó Fuensanta; me fascinó su foto y saber toda la poesía que construyó gracias a ese ser, más allá de su amor a la provincia, el cual comparto”, añadió la traductora.
¿Cómo fue el proceso de traducción?, se le preguntó. “Me tomó 10 años. Lo intenté una vez y lo abandoné, volví a intentarlo y lo abandoné; es un poema de una acrobacia tan inusual como única. No fue fácil. Además, hoy existe un mayor interés por este poeta fuera de México debido a que hay un antes y un después en la poesía mexicana con López Velarde”.
