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Una mujer vestida con piel de zorro que asiste a la plazuela del pueblo todos los domingos a escuchar un concierto, descubre que causa repugnancia; una adolescente se da cuenta de las desigualdades sociales cuando un obrero muere y las indecisiones de dos hermanas para enterrar a un coronel, son algunas historias de los cuentos escritos por Katherine Mansfield (Nueva Zelanda, 1888-1923) y que por primera vez se traducen para lectores mexicanos.
La fiesta del jardín y otros cuentos, editado por la Dirección de Publicaciones de la Secretaría de Cultura, busca difundir la obra de la autora neozelandesa considerada por Virginia Woolf como una escritora imprescindible del cuento corto gracias a su sencillez narrativa.
“Una de las cosas que más llamaron mi atención, es la visión femenina de Katherine. No es una visión de delicadeza y belleza tratando de suavizar la realidad. Su mirada sobre la realidad es contemplativa, brutal, sin ningún empacho”, comenta en entrevista el traductor Javier Taboada.
En cada cuento de Mansfield hay personajes femeninos y son ellas quienes irrumpen en las historias, por ejemplo, en el cuento La fiesta del jardín, la joven Laura trata de cancelar la fiesta que se celebra en el jardín de su casa porque un vecino falleció y no puede soportar que haya música junto a un hogar en donde velan el cuerpo de un hombre humilde.
“La lectura que hace Katherine es clínica, quirúrgica, precisa; te sitúa en una visión no sólo de la mujer, sino también del hombre. Ella habla en sus cuentos sobre la niñez, la maternidad, el matrimonio y el hecho de ser hijos o hijas. Repasa toda la realidad bajo un mundo de relaciones no ideologizadas. Sus personajes los construye un poco a la manera de Antón Chéjov”, señala el traductor.
Sobre el cuento La fiesta del jardín, añade, es una historia que tiene varias tramas o sublecturas, por ejemplo, el paso de la niñez a la adolescencia, cuando las personas descubren por primera vez qué es la vida.
“Narra cómo una familia hará una fiesta de jardín pero sucede un evento que la irrumpe y que no corresponde a la fiesta, esto es, pasa en el mundo exterior, fuera de la casa adinerada: la muerte de un carretonero. Entonces la joven Laura empieza el debate: ¿seguimos con la fiesta o no?. Es decir, en alguien de esa familia brota la conciencia social”, indica Taboada.
Otro elemento en los cuentos de Mansfield, es la ironía trágica y la introspección de los personajes. En el relato de La señorita Brill, la autora narra cómo una mujer que viste una collera de piel de zorro descubre que su felicidad al oír un concierto cada domingo en la plazuela es una farsa porque para las demás personas, ella es un fastidio.
“Cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo te piensas, eso definirá a este personaje. Llega un momento en que ella piensa que es parte de una gran obra, mientras que para otras personas ella representa lo ridículo del tiempo pasado porque es una señora que usa una collera bastante vieja. El personaje se da cuenta que la vida es así y entonces cae en una depresión muy profunda”, indica el traductor.
