
Tras ser eliminado en la ronda preliminar para el Abierto de Francia la semana pasada, Marco Trungelliti viajó a casa a Barcelona y se preparaba para pasar tiempo en la playa con su abuela de 88 años, su madre y su hermano menor que estaban de visita provenientes de Argentina.
Después se anunció que Trungelliti, 190mo del ranking mundial, podía ser integrado en el torneo en Roland Garros como el octavo "lucky loser" en sustitución de alguien que canceló su participación por lesión _pero sólo si lograba volver a Francia a tiempo el lunes por la mañana, antes que venciera el plazo de inscripción.
“De hecho, mi abuelita estaba en la bañera”, recordó Trungelliti, “y le dije, ‘OK, nos vamos a París’”.
Así que la familia del tenista de 28 años rápidamente metió algo de ropa en maletas. Trungelliti ni siquiera había desempacado y subieron en el auto que ya habían alquilado para luego realizar un viaje de cerca de 10 horas y 1.000 kilómetros (650 millas) rumbo al norte, llegando a su destino aproximadamente a las 11:00 de la noche del domingo.
El viaje bien valió el esfuerzo. No sólo Trungelliti se ganó un lugar en el torneo, sino que derrotó al australiano Bernard Tomic 6-4, 5-7, 6-4, 6-4 el lunes para avanzar a la segunda ronda y garantizarse un pago de al menos 79.000 euros.
"Es el tema más comentado" del torneo, afirmó la tenista estadounidense Madison Keys.
Después de todo, ¿a quién no le agrada alguien que aprovecha de esta forma este tipo de oportunidades?
