
Tras un lustro de litigio legal en contra de las empresas editoras Jus y Fincen, debido a que dejaron de pagar la renta de la casona ubicada en Donceles 66, en el Centro Histórico, los miembros de la Academia Mexicana de la Lengua (AML) esperan recuperar este año el edificio colonial de su propiedad, que fungió como su sede de 1957 a 2002, si bien aún no existe una fecha precisa.
De dos plantas, construido en 1828 en una superficie de mil 498 metros cuadrados, según el registro del Sistema de Información Cultural, este inmueble fue adquirido por la Academia el 7 de agosto de 1956 gracias a un patrimonio en fideicomiso concedido por el gobierno de la República el 22 de diciembre de 1952, fecha en que se constituyó como asociación civil.
Posteriormente, gracias a la creación de la Fundación Pro Academia Mexicana de la Lengua, el organismo fundado en 1875 cambió su domicilio a la calle de Liverpool 76, en la colonia Juárez, el 19 de noviembre de 2002, y decidió rentar Donceles 66 para contar con un ingreso extra.
“Se hizo un contrato de arrendamiento con la editorial Jus hacia 2004. Y unos cinco años después dejaron de pagar la renta, así de fácil. Y finalmente se buscó a un abogado para entablar un juicio”, comenta en entrevista con Excélsior Gabriel Yáñez, gerente de la AML.
Así, según los datos que aparecen en la página PoderJudicialVirtual.com, la Academia promovió el 22 de agosto de 2013 una Controversia de Arrendamiento Inmobiliario en contra de Editorial Jus, S.A. de C.V. y Fincen, S.A. de C.V., en el Juzgado 40 Civil del Distrito Federal, donde se abrió el Expediente 732/2013.
El documento, se detalla, cuenta a la fecha con 347 notificaciones, entre acuerdos y amparos: 25 interpuestos en 2013, 41 en 2014, 47 en 2015, 136 en 2016, 89 en 2017 y nueve en lo que va del 2018. El último fue del pasado 25 de abril.
“Hemos ganado todas las instancias en las que estas personas han puesto obstáculos para devolvernos el predio que de manera indebida está en sus manos. Hace años que no nos pagan renta”, afirma el poeta y filósofo Jaime Labastida.
El director de la Academia desde 2011 agrega que, a pesar de que todas las sentencias les han sido favorables, aún no ha habido una sentencia definitiva. “Debe haber un récord Guiness de apelaciones”, dice.
El también editor añade que sólo falta la última instancia para dictar la sentencia definitiva. “Hace años que el edificio está en manos de Jus, por un contrato que no debió haberse firmado en los términos en que se firmó. Lo hicimos sobre la base de confianza, pero defraudaron nuestra confianza y no tengo empacho en decirlo. Jus se ha portado de una manera verdaderamente vergonzosa”.
El gerente Gabriel Yáñez coincide con Labastida en que la querella se ha tardado mucho. “El problema es que nunca apareció el original del contrato y eso alargó el asunto. Tenemos una copia. Nunca apareció el original. Yo creo que no nos lo dieron.
