
El 9 de mayo, la cinta Vértigo de Alfred Hitchcock cumplirá 60 años de haberse estrenado, y aunque en su momento no fue tan laureada, ahora es uno de los referentes en la cinematografía mundial.
Esta trama deja al descubierto la esencia del cineasta británico, quien supo explotar al máximo la sique del espectador, haciendo que con pocos elementos el público usara su propia imaginación. Al menos así explican el éxito de El maestro del suspenso, creativos mexicanos como Billy Rovzar, director de Lemon Films, estudio con el que creó la serie 13 miedos y la cinta Kilómetro 31; Antonio Calvo, productor general de la puesta en escena La dama de negro; y Luis Notni, director de la compañía Teatro de Terror. Todos ellos tienen en común que saben y de hecho han echado mano de la materia prima que Hitchcock heredó al mundo.
El miedo y el suspenso tienen una razón de ser y es la falta de información. El cerebro, al detectar qué falta, entra en un modo de supervivencia, de shock o alerta, por eso es muy importante que tratemos de usar a los monstruos lo menos posible y más bien se tiene que explotar la expectativa de lo que viene”, explicó Rovzar a Excélsior.
“Se abre ese canal de imaginación, hoy las películas de terror enseñan demasiado y cuanto más lo hagan dejan fuera los fantasmas internos y no hay nada peor que lo que uno trae adentro, ahí es donde Hitchcock fue un maestro, porque como no había la tecnología de hoy, sabía que todo lo que enseñara sería chafa, por eso optó por mostrar lo suficiente para que te lo imagines tú y sea mucho más potente”, dijo Calvo, quien en su obra sólo usa un fondo negro, un cajón y dos sillas para una historia aterradora.
“Si tenemos todo literal ya no nos sorprende nada, pero cuando no lo tienes la mente trabaja y crea y te convierte en alguien que está desde fuera, observando y analizando las situaciones de lo cual, a final de cuentas, la mente se ocupa”, aseguró Notni.
Ésa era la magia a la que Alfred Hitchcock supo sacarle partido, y es que en las 60 películas que realizó, en las que fue director, productor e incluso hasta guionista, siempre partió de una inocente anécdota, un hecho cotidiano que de repente sufre un revés, como fue el caso de Vértigo, que es una historia de obsesión romántica, con muchos tintes de thriller policiaco.
Protagonizada por James Stewart y Kim Novak, esta cinta se rodó en San Francisco y su premisa es el amor que trasciende a la muerte.
Él, un detective retirado con fobia a las alturas, se enamora de la rubia que tiene tendencias suicidas, mismas que la llevan a morir al tirarse desde lo alto; el detective no puede hacer nada.
Después aparece una mujer idéntica a su amada y pretende transformarla en ella, lo que lleva al espectador a vivir la propia locura de los protagonistas.
Así, temas cotidianos, al alcance de cualquiera son la base de verdaderas creaciones de suspenso, como Los pájaros (1963), La ventana indiscreta (1954) o Psicosis (1960), considerada su obra maestra y de la cual, en 2013, se usó para contar los orígenes de lo que pasó a través de la serie Bates Motel.
