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A casi ocho meses de los sismos de septiembre pasado, la Secretaría de Cultura federal sólo ha concretado un donativo privado para la reconstrucción del patrimonio cultural destruido. La aportación de 4.8 millones de pesos que realizaron el 20 de abril el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y el empresario José Antonio Hernández, para restaurar cuatro monumentos poblanos, es el primer y, hasta ahora, único apoyo de la iniciativa privada que la dependencia obtiene.
“El tema del patrimonio diría que es muy especial porque es un tema de historia, de identidad, es un tema súper importante, ahora, ¿va lento o va rápido?, eso es algo que yo no podría responder, lo que sí hemos hecho muy eficiente es que desde el momento que existió la posibilidad de hacerlo, luego luego abrimos una cuenta; estamos haciendo la comunicación, yo creo que esa pregunta le corresponde a alguien más”, afirma Alejandra Kuri Castro, presidenta ejecutiva del Fideicomiso Fuerza México (FFM), iniciativa que la secretaria, María Cristina García Cepeda, eligió para transparentar el manejo de donativos.
En entrevista, Kuri siempre habla de sumar esfuerzos pero si se trata de números para el patrimonio, no hay mucho que añadir: el donativo del rejoneador español es apenas el 1.8% de los casi 340 millones de pesos que el FFM ha logrado recaudar y los cuatro inmuebles que serán rehabilitados constituyen menos del .5% del total de los inmuebles destruidos en todo el país por los siniestros, “en términos de si va rápido o lento yo creo… qué te digo, me encantaría que se estuviera hoy en día restituyendo todo el patrimonio”, agrega.
Los donativos están muy por debajo de las estimaciones de la Secretaría de Cultura. En diciembre pasado, García Cepeda estimaba que la reconstrucción del patrimonio costaría alrededor de 12 mil millones de pesos: la funcionaria calculó que al menos seis mil 500 millones llegarían del Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden), tres mil 500 millones a través de los seguros con que cuenta el INAH y el resto, unos dos mil millones, serían de donaciones (Excélsior 21/12/2017).
Kuri señaló que lo importante es que ya se dio “el banderazo” de inicio. A través del fideicomiso, el donativo de Pablo Hermoso y de José Antonio Hernández ha quedado etiquetado para rehabilitar exclsuivamente los inmuebles que los donantes eligieron. Cada vez que el FFM, dice, se reúne con un grupo de posibles donantes les presentan una lista de inmuebles afectados, de donde ellos mismos pueden elegir.
Para apoyar en la reconstrucción del patrimonio cultural afectado, el fideicomiso abrió una cuenta bancaria específica para recibir donaciones; Kuri explica que se abrió cuatro meses después de que sucedieron los sismos de septiembre. El campo de acción del organismo no abarca el total de los estados afectados por los sismos, sólo se ha enfocado en cinco: Chiapas, Estado de México, Morelos, Oaxaca y Puebla y los esfuerzos incluyen sólo unos 50 municipios de esos estados, se trata de comunidades muy vulneradas que no alcanzaron beneficios gubernamentales.
“En el tema de patrimonio, de acuerdo a mi modelo operativo, no tengo tanta visibilidad en estas comunidades en cuanto a patrimonio, el patrimonio por lo general se encuentra más en zonas urbanas y en zonas desarrolladas, el patrimonio, las clínicas, las escuelas, son infraestructura que depende de la federación y de los gobiernos de los estados, entonces ahí es donde encontraríamos la respuesta”, reconoce Kuri, cuando se le pide reflexionar acerca de dónde quedó el primer ánimo colaborativo que los sismos desataron.
