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En México, los animales salvajes en los circos fueron prohibidos en 2015. El Diario Oficial de la Federación publicó tales reformas el 9 de junio de ese año, tanto en las leyes generales de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, como en las de Vida Silvestre.
Con tal medida, los cirqueros expresaron su temor porque desapareciera la tradición milenaria del circo en México.
A tres años de tal cambio, una de las compañías más longevas del país celebra 130 años y apuesta ahora por el talento humano. Se trata del Circo Atayde Hermanos.
Alfredo Atayde, cuarta generación de la familia, encabeza el inicio de temporada hoy en la Carpa Astros.
“El bisnieto de Aurelio Atayde Guízar, precursor de la compañía que diera su primera función el 26 de agosto de 1888 en Mazatlán, Sinaloa, señaló que, a pesar de la prohibición de animales salvajes, el circo continúa siendo de gran tradición y él, junto a parte de su familia, desean preservarla para las nuevas generaciones.
Mi bisabuelo empezó en un corralito, desde abajo, muy pobrecito. Era originario de Zacatecas, así como la familia Atayde. Se fugaba, porque le gustaba mucho el circo. Creció y su papá se dio cuenta de que iba en serio, tanto así, que pronto se unieron sus hermanos e incluso mis tatarabuelos. Entonces no tenían nada, ni animales, sólo eran ellos. Empezaron en pequeño a aprender el arte del circo.
“Hay unas memorias de mi abuelo que cuenta un poco lo que decía su papá, mi bisabuelo, acerca del esfuerzo que les costó conseguir su primera mula o su primer elefante en 1907. Poco a poco fueron haciéndolo”, detalló a Excélsior Alfredo Atayde, productor y director comercial del actual espectáculo.
El Circo Atayde Hermanos sobrevivió a la Revolución Mexicana. En 1910, en su carpa, se llevó a cabo un mitin antireeleccionista encabezado por Francisco I. Madero, en Mazatlán.
