
Hace 30 años un Pedro Almodóvar de entonces 39, estrenaba en el cine Proyecciones, de la calle Fuencarral de Madrid, la comedia Mujeres al borde de un ataque de nervios, que lo convertiría en un “director a seguir” por el éxito que consiguió tanto dentro como fuera de España.
Y no era para menos. El cineasta manchego había conseguido lo que parecía imposible: conectar con un público que cayó rendido ante la hilarante historia protagonizada por Carmen Maura, Antonio Banderas, Julieta Serrano y Rossy de Palma.
No por nada este filme se hizo acreedor a cinco premios Goya, destacando el de Mejor Película; así como a una nominación al Oscar como Mejor Película Extranjera.
“Es una comedia de situaciones que era algo que hasta ese momento Almodóvar no había manejado en su cine.
“Por ejemplo, en Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón (1980) usó algunos pequeños gags o chistes, y ya con Mujeres al borde de un ataque de nervios mostraba una comedia de situación muy bien armada y muy bien planeada.
“Además, estéticamente es mejor que sus anteriores proyectos. Con esta cinta Almodóvar se vuelve parte de la cultura pop, se vuelve una moda, un estilo, y comenzó a tener relevancia no sólo en España, sino en el extranjero”, detalló en entrevista el crítico de cine José Antonio Valdés.
Previo a dicha cinta, Almodóvar había explorado el melodrama, donde tocó temas relacionados con la diversidad sexual —tras la apertura que permitió el fin del franquismo y que dio paso a la movida española—, la religión y las problemáticas sociales de la época.
Por ende, el salto que Almodóvar dio a la comedia con Mujeres al borde de un ataque de nervios fue un acierto que fue muy bien recibido por la crítica.
“Lo que es maravilloso es que casi no se podían escuchar los diálogos de la película porque la gente no paraba de reírse”, externó Almodóvar, quien se hizo acreedor en 2003 al Oscar de Mejor Guion por Hable con ella.
Mujeres al borde de un ataque de nervios cuenta la historia de Pepa (Carmen Maura), una actriz de doblaje que mantiene una relación con Iván (Fernando Guillén), quien un día termina con ella y desaparece, detonando la obsesión, el dolor y la locura en Pepa, quien poco a poco y a través de otros personajes que van apareciendo en su vida, como Lucía (Julieta Serrano), la exmujer de Iván, y Carlos (Antonio Banderas), el hijo de Lucía e Iván, va descubriendo cosas del hombre que le rompió el corazón.
“Fue una película muy oportuna. El título era fantástico, funcionaba en todos los idiomas, era toda de mujeres, cuando en esa época normalmente en las películas había muchos más hombres héroes y protagonistas en el cine”, expresó Carmen Maura durante la reunión que tuvo el elenco hace diez años en Madrid para conmemorar los 20 años del estreno de la cinta.
