
Mientras el Museo Nacional de Arte cuelga en su sala una obra de Caravaggio, La Buenaventura, la Galería de los Oficios en Florencia, Italia, inauguró ayer una exposición con 50 pinturas originales del artista italiano y otros representantes del barroco. Son ocho salas dedicadas a las piezas maestras de Michelangelo Merisi da Caravaggio.
Entre las obras del principal exponente del oscurantismo se presentan Escudo con la cabeza de Medusa, Baco con la copa de vino y El sacrificio de Isaac. Una nueva curaduría a cargo de Eike Schmidt, director de la galería, con lo que busca crear un recorrido que ofrezca una vía doble de lectura de las obras que responda a las diferentes exigencias de los visitantes y la necesidad de profundizar el tema por una parte consistente de ellos.
Schmidt dijo que la pintura de Caravaggio está caracterizada por la “pasión” y por ello se eligió el rojo para cubrir las paredes, un color a menudo usado en los cuadros de esa época y realizado con pigmentos naturales que ya existían en el siglo XVII.
“La nueva organización se basa en un enfoque temático y artístico que inspira y estimula la curiosidad del visitante, que es transportado a la atmósfera de la época”, explicó el director de la Galería de los Oficios, al señalar que 50 obras harían un museo en sí mismo.
Señaló que la intención de dedicar ocho salas a un autor fue crear una experiencia intelectual tanto para los no especialistas, como para los expertos en la materia, gracias a la exposición de pinturas florentinas y del resto de artistas de Italia con cuadros de otras partes de Europa, y así recuperar el espíritu internacional del gusto de la época.
