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Para el cineasta español Benito Zambrano, el cine no es un arte colectivo, sino absolutamente dictatorial, pues solamente se siguen las instrucciones de una sola persona: el director.
“El cine no es un arte colectivo, ni de asambleas, es un arte dictatorial, es el arte del director, quien debe tener la visión y saberlo llevar bien, con temple, con arte, con duende, con brujería, con magia. Ésa es su responsabilidad.
“Pero el director no es nada sin toda esa gente, porque es un trabajo de equipo y todos son importantes para crear esa gran mentira que es el cine”, expresó el ganador del Goya del 2000 por el guión de su película Solas.
Zambrano ofreció una clase maestra la tarde del viernes en un salón de la Hacienda Centenario de Mundo Cuervo, en la que durante casi dos horas recorrió su formación académica en la escuela de cine de San Antonio de los Baños, Cuba; su experiencia profesional y también las dificultades que enfrenta para seguir filmando.
“El cine es la máquina del tiempo más perfecta que se ha inventado en la que podemos viajar en el tiempo y en el espacio.
“Pero también es la herramienta más potente en términos ideológicos, políticos y de transmisión de ideas, por eso Hollywood no la ha soltado”, precisó el director, quien explicó por qué no ha rodado una película de ficción desde 2011 con La voz dormida.
“Es verdad que entre mis películas pasan muchísimos años y yo soy el primero que lo sufre. No quisiera que eso pasara y poder rodar con mucho más frecuencia, lo cual sería sano y bonito, pero a veces las cosas no se dan.
“La razón fundamental es porque mi talento no da para más. No soy capaz de escribir un guión cada año, no me sale tanto, ojalá pudiera ser más fructífero”, lamentó.
Agregó que el proceso de escritura o de encontrar “una historia que merezca la pena” también dilata sus proyectos.
“No es fácil encontrar una buena historia o un buen guión y el día que lo tengo, que me siento seguro, empiezo a prepararlo. Y la cuestión económica también es otro factor, porque iba a empezar un proyecto y se tuvo que detener.”
Finalmente, Zambrano habló del papel de los distribuidores de cine en español, que no permite que las películas iberoamericanas se vean en toda la región, lo que parecería algo natural que al no suceder, debilita a todas las industrias fílmicas de ese país.
