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En 60 dibujos hechos a mano, Carlos Amorales (Ciudad de México, 1970) vuelve a lo figurativo, al trazo expresionista, al lenguaje explícito, al arte emocional. La obra se titula Aprende a joderte, una suerte de mural sobre papel que hizo a manera de catarsis después de representar a México en la Bienal de Venecia el año pasado. Un ejercicio que lo devolvió un poco al origen, a la soltura de la expresión estética.
La obra es un compendio de figuras humanas medievales envueltas en palabras altisonantes, en inglés y español. Frases explícitas que revelan la visión de Amorales sobre el mundo, y la manera en que ahora lo manifestará. Sin máscaras. Sin abstracciones. Sin codificaciones. Un arte más emocional, ataja el artista al confesar que el proyecto para Venecia significó un parteaguas en su trayectoria. Un momento para repensar su producción.
Revisión que derivó en la individual Axiomas para la acción, que inaugurará el próximo sábado en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC). Aclara, en entrevista, que no se trata de una retrospectiva en el sentido clásico de reunir obras y presentarlas cronológicamente, sino de hacer una lectura de la estructura conceptual de su trabajo; construir la columna vertebral de su trayecto que él traza de 1996 en Holanda a 2018 en el MUAC con Aprende a joderte.
Lo que ocurrió en Venecia fue que esa codificación del lenguaje acabó condensándose para contar una historia muy sencilla, y me di cuenta de que lo que me gustaría hacer ahora, el siguiente paso, sería trabajar de otra forma. Y se da con esta última pieza donde uso groserías, un lenguaje total, completamente explícito, es figurativa, y me empecé a plantear que lo que ocurre ahora es como un desenmascaramiento”, afirma.
